El Pobre
A lo largo de la historia humana se han elaborado muchas aproximaciones sobre quién es considerado pobre y como éste llega a serlo, claro esto siempre ha sido abordado desde puntos demasiado simplistas y tangibles del hombre como los aspectos económicos y/o estatus.
En términos clásicos y lingüísticos se entiende por ambas palabras lo siguiente:
Pobreza;
(De pobre).
1. f. Cualidad de pobre.
2. f. Falta, escasez.
3. f. Escaso haber de la gente pobre.
4. f. Falta de magnanimidad, de gallardía, de nobleza del ánimo.
Espiritual;
(Del lat. spiritualis).
1. adj. Perteneciente o relativo al espíritu.
2. adj. Dicho de una persona: Muy sensible y poco interesada por lo material.
Pero como siempre he tenido un antagonismo natural hacia el mundo conceptual y terminológico del ser humano. Porque en un sentido estricto muchas veces se confunde que es lo que entrega valor a qué o de donde proviene el mundo de las palabras, Aquí no hay que perder de vista que el mundo por sí mismo no le debe ningún valor al mundo conceptual humano que ha servido como simplificación de la realidad a manera de desmenuzar todo lo que sucede para poder aterrizar la interacción en medio más prácticos como el del lenguaje-conceptual. Claro que esto da un desarrollo necesario a la estructura de pensamiento y crear las sinopsis necesarias a nivel neurológico para adquirir un nivel de comunicación adecuado que nos permita interactuar con los niveles sociales e individuales (la instrospección del nuestro ser hacia el gran Ser); pero llegado el momento es necesario liberar a la mente de las ataduras lógicas que frenan el nuestra percepción del todo desde los niveles más sutiles de vivencia hasta los planos más abstractos y universales de la espiritualildad.
Me voy a remitir a citar algunos autores que han expresado de manera más elegante, absoluta y universal lo que debemos entender por las dimensiones de y la interacción que hacemos con ellas.
Alan Watts nos dice en una conferencia:
“La mente humana capta el sentido de la vida observándola a través de marcos. Dentro de unos límites es posible lograr algo: se distingue lo bueno de lo malo, el éxito del fracaso y lo importante de lo que no tiene importancia. Al construir un marco cuyos Límites son nacimiento y muerte podemos, dentro de esos límites podemos vivir una vida que aparentemente tiene significado (es este aparente significado al que hago referencia como pobreza espiritual) y podemos alcanzar ciertos logros temporales”.
Es dentro de esto marcos donde se haya esa carencia de interacción plena con la vida, al transformar nuestra interacción esencial hacia el universo. De aquí se desprende mi postulado al definir lo espiritual como aquella interacción de lo que soy hacia el mundo y de como el mundo entra en mí, puesto en términos psicológicos es la compenetración e interacción de la mente (consciente) con los sucesos en el universo. Cuando oscurecemos esta transición de nosotros el resto del mundo, lo que las personas deberían discernir en esto es que el verdadero efecto es un empobrecimiento de nosotros mismos, de claridad de nuestros pensamientos y menguamos la pureza de los sentimientos.
Hay una anécdota de un santo sufí llamado Bayazid Bistun: “Cuando le preguntaron a Bayazid que edad tenía, respondió: «cuatro años»; los que le preguntaban replicaron: «¿Cómo es posible?», y él contestó: «Durante setenta años el mundo me ha separado de Dios, pero le he visto en los últimos cuatro años. El período durante el cual uno está ciego no pertenece a su vida»”.
De igual manera Meher Baba nos expone en su tesis de La vida como un sueño la manera en que vivimos empobrecidos en el espíritu cuando estamos lejos de la vida unitiva (como suele referirse Aldus Huxley): “La esencia de toda creación – Dios – está dentro de nosotros mismos, como dentro de los árboles, las montañas, las estrellas y vacuidad cósmica. Hablando con más propiedad, tú estás dentro de ella. La iluminación no es más que el despertar del sueño de la vida convencional que genera el sentido del ego basado en un sí mismo separado. Y en el estado de iluminación todas las formas de vida y las condiciones de existencia aparentemente separadas parecen como máscaras de Dios. Cuando te das cuenta de ello ves que Dios es uno sin segundo. Algunas religiones postulan que hay varios dioses, otras que sólo hay uno. El Iluminado, sin embargo, está convencido de que sólo hay un Dios, Ser Supremo, el Uno Antiguo, la Persona Cósmica y «tú eres eso». Así pues, Dios existe o no existe. Si existe, buscar a Dios está ampliamente justificado. Si no existe, no se pierde nada con buscarlo”.
Podemos carecer o no, de la pobreza mundana. Podemos ver en que forma coadyuvamos a los demás seres para cambiar su situación, pero la labor más ardua se encuentra en nuestra responsabilidad de mostrar caminos más claros hacia los demás que no han podido deshacerse de sus cargas y visiones que impidan el enriquecimiento de su espíritu. Claro es lo que decía Sócrates dentro de su ética. Todos aquellos que estemos en una ascensión hacia la manifestación más pura del espíritu le debemos al mudo y su gente visiones cada más claras, más sencillas y desprovista de preconceptos que aumente dicha pobreza, porque si bien mucho de esto se vive dentro del individuo, y es que nada está separado, terminará afectándonos a todos.
Igual Platón a través del arquetipo de Sócrates nos deja una de las reflexiones al respecto;
Por la aflicción: ¿Como curar el alma?
El sabio realizará la ciudad ideal en sí mismo.
“En el hombre hay dos impulsos contrarios al mismo tiempo sobre el mismo objeto lo más bello es conservar la mayor calma posible en las desgracias y no rebelarse, ya que no se sabe lo que hay de bueno y de malo en esa clase de accidentes, que nada se saca con indignarse, que ninguna cosa humana vale la pena de que se le dé demasiada importancia, y lo que debía venir en seguida en ayuda nuestra en esas circunstancias es detenido por la aflicción (ésa pobreza tan intangible a veces, ésa que nos desvía, ésa que sólo es Espiritual).”
Si la vida no es un problema…
...¿Por qué te afanas en buscar una solución o respuesta?
En términos clásicos y lingüísticos se entiende por ambas palabras lo siguiente:
Pobreza;
(De pobre).
1. f. Cualidad de pobre.
2. f. Falta, escasez.
3. f. Escaso haber de la gente pobre.
4. f. Falta de magnanimidad, de gallardía, de nobleza del ánimo.
Espiritual;
(Del lat. spiritualis).
1. adj. Perteneciente o relativo al espíritu.
2. adj. Dicho de una persona: Muy sensible y poco interesada por lo material.
Pero como siempre he tenido un antagonismo natural hacia el mundo conceptual y terminológico del ser humano. Porque en un sentido estricto muchas veces se confunde que es lo que entrega valor a qué o de donde proviene el mundo de las palabras, Aquí no hay que perder de vista que el mundo por sí mismo no le debe ningún valor al mundo conceptual humano que ha servido como simplificación de la realidad a manera de desmenuzar todo lo que sucede para poder aterrizar la interacción en medio más prácticos como el del lenguaje-conceptual. Claro que esto da un desarrollo necesario a la estructura de pensamiento y crear las sinopsis necesarias a nivel neurológico para adquirir un nivel de comunicación adecuado que nos permita interactuar con los niveles sociales e individuales (la instrospección del nuestro ser hacia el gran Ser); pero llegado el momento es necesario liberar a la mente de las ataduras lógicas que frenan el nuestra percepción del todo desde los niveles más sutiles de vivencia hasta los planos más abstractos y universales de la espiritualildad.
Me voy a remitir a citar algunos autores que han expresado de manera más elegante, absoluta y universal lo que debemos entender por las dimensiones de y la interacción que hacemos con ellas.
Alan Watts nos dice en una conferencia:
“La mente humana capta el sentido de la vida observándola a través de marcos. Dentro de unos límites es posible lograr algo: se distingue lo bueno de lo malo, el éxito del fracaso y lo importante de lo que no tiene importancia. Al construir un marco cuyos Límites son nacimiento y muerte podemos, dentro de esos límites podemos vivir una vida que aparentemente tiene significado (es este aparente significado al que hago referencia como pobreza espiritual) y podemos alcanzar ciertos logros temporales”.
Es dentro de esto marcos donde se haya esa carencia de interacción plena con la vida, al transformar nuestra interacción esencial hacia el universo. De aquí se desprende mi postulado al definir lo espiritual como aquella interacción de lo que soy hacia el mundo y de como el mundo entra en mí, puesto en términos psicológicos es la compenetración e interacción de la mente (consciente) con los sucesos en el universo. Cuando oscurecemos esta transición de nosotros el resto del mundo, lo que las personas deberían discernir en esto es que el verdadero efecto es un empobrecimiento de nosotros mismos, de claridad de nuestros pensamientos y menguamos la pureza de los sentimientos.
Hay una anécdota de un santo sufí llamado Bayazid Bistun: “Cuando le preguntaron a Bayazid que edad tenía, respondió: «cuatro años»; los que le preguntaban replicaron: «¿Cómo es posible?», y él contestó: «Durante setenta años el mundo me ha separado de Dios, pero le he visto en los últimos cuatro años. El período durante el cual uno está ciego no pertenece a su vida»”.
De igual manera Meher Baba nos expone en su tesis de La vida como un sueño la manera en que vivimos empobrecidos en el espíritu cuando estamos lejos de la vida unitiva (como suele referirse Aldus Huxley): “La esencia de toda creación – Dios – está dentro de nosotros mismos, como dentro de los árboles, las montañas, las estrellas y vacuidad cósmica. Hablando con más propiedad, tú estás dentro de ella. La iluminación no es más que el despertar del sueño de la vida convencional que genera el sentido del ego basado en un sí mismo separado. Y en el estado de iluminación todas las formas de vida y las condiciones de existencia aparentemente separadas parecen como máscaras de Dios. Cuando te das cuenta de ello ves que Dios es uno sin segundo. Algunas religiones postulan que hay varios dioses, otras que sólo hay uno. El Iluminado, sin embargo, está convencido de que sólo hay un Dios, Ser Supremo, el Uno Antiguo, la Persona Cósmica y «tú eres eso». Así pues, Dios existe o no existe. Si existe, buscar a Dios está ampliamente justificado. Si no existe, no se pierde nada con buscarlo”.
Podemos carecer o no, de la pobreza mundana. Podemos ver en que forma coadyuvamos a los demás seres para cambiar su situación, pero la labor más ardua se encuentra en nuestra responsabilidad de mostrar caminos más claros hacia los demás que no han podido deshacerse de sus cargas y visiones que impidan el enriquecimiento de su espíritu. Claro es lo que decía Sócrates dentro de su ética. Todos aquellos que estemos en una ascensión hacia la manifestación más pura del espíritu le debemos al mudo y su gente visiones cada más claras, más sencillas y desprovista de preconceptos que aumente dicha pobreza, porque si bien mucho de esto se vive dentro del individuo, y es que nada está separado, terminará afectándonos a todos.
Igual Platón a través del arquetipo de Sócrates nos deja una de las reflexiones al respecto;
Por la aflicción: ¿Como curar el alma?
El sabio realizará la ciudad ideal en sí mismo.
“En el hombre hay dos impulsos contrarios al mismo tiempo sobre el mismo objeto lo más bello es conservar la mayor calma posible en las desgracias y no rebelarse, ya que no se sabe lo que hay de bueno y de malo en esa clase de accidentes, que nada se saca con indignarse, que ninguna cosa humana vale la pena de que se le dé demasiada importancia, y lo que debía venir en seguida en ayuda nuestra en esas circunstancias es detenido por la aflicción (ésa pobreza tan intangible a veces, ésa que nos desvía, ésa que sólo es Espiritual).”
Si la vida no es un problema…
...¿Por qué te afanas en buscar una solución o respuesta?

0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal