17 abril, 2006

Nuestra primera lluvia

Nuestra primera lluvia
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Soy el hombre sencillo
que se olvidó de las 
primeras impresiones
y en un aplauso mostró
su corazón atento.

Cada día es el alimento
de esta fuerza interminable
que estalla en un despliegue
de palabras compasivas.

Que rápido la penumbra
y el ocaso de mis tiempos
se abren paso hacia el olvido.
Porque ambos vemos
el horizonte y caemos
en cuenta de la armonía en
la copa de los árboles.

Casi puedo ver mi cuerpo
danzar al únisono con ellos.
Y saturar mis pulmones con 
el viento que llena esta tarde.

Observa, mi niña, observa...
Nuestro cielo ya bajó el telón 
anunciando lentamente la lluvia 
en los ojos de los nubarrones.

Atizbos de una seda amarilla
cubren calles y edificios.
Me conmueve la lucha eterna,
permaneciendo a pesar de la tormenta.
Fíjate...
No cerderá.

Aún cuando las gotas 
estén tocando nuestras manos,
la luna aguarda atrás.

Que milagro sería
atrapar entre mis labios
la primer gota de lluvia
y en un beso, ofrendartela.

Esta esencia es nuestra.
Tú allá y Yo acá.
Extrañándonos.
Utilizando cada pequeño estanque
para ver nuestro futuro.

¿Sientes cómo tocan
nuestras ventanas?

Estaremos viendo lo mismo.

Cuando suceda,
saldré un rato
Y me mojaré bajo su encanto.

Lluvia.

Nuestra primera Lluvia.

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